Crimen sin castigo II
Me permití utilizar en este artículo parte del título de la novela "Crimen y castigo" del reconocido escritor ruso Fiódor Dostoievski quien en su obra explora la profunda crisis moral y mental del joven estudiante Rodión Raskólnikov. Este personaje planea y ejecuta un asesinato para probar su teoría en la que ciertas personas "extraordinarias" están por encima de la ley si sus acciones sirven para un fin superior. Pareciera que tal argumento no solo estaba en la mente del reconocido escritor, también en la pensadora de muchos sujetos quienes suponen que sus actos, cualquiera que sea, son libres de consecuencia legales.
No cabe duda que la única manera de aprender a vivir es viviendo, de esto extraemos, tanto las experiencias personales como las ajenas las cuales pueden ser agradables o desagradables. A lo anterior debo agregar el aprendizaje de las costumbres y de las acciones de los personajes y de los pueblos reseñados en los libros de historias, que por fortuna he leído con profusión. De todo esto he extraído mis propias conclusiones referente a las conductas más frecuentes de los humanos que siempre han estado presentes en toda la geografía y en todas las épocas, me refiero a la estupidez y la injusticia. De la primera creo que no he agotado mis investigaciones dado que mi libro "Antología de la estupidez" se quedó corto al advertir todo lo que sucede a mi alrededor, dado que, en aquel tiempo, cuando lo escribí no existían ni el celular, ni las redes sociales ni tampoco la Inteligencia Artificial. Revisemos lo relativo a la injusticia.
El panorama que se avizora cuando miramos más allá de nuestra nariz es aterrador, un mundo de desigualdades que generan comportamientos segregacionistas, discriminación porque la riqueza está en manos de unos pocos y la pobreza, diseminada a lo largo de todo el planeta. La exclusión por grupo étnico todavía es notoria, en el entendido que aún existen personas quienes creen que el color de la piel determina la capacidad mental y el comportamiento de los semejantes. Se inventaron las religiones para que un grupo de jerarcas amasen grandes cantidades de dinero mientras unos tontos se matan entre sí para defender una doctrina que los mismos feligreses no entienden. Todas las desigualdades anteriores han sido utilizadas por unos viles sujetos para inventar la acción más injusta y la más estúpida como es la guerra. Injusta porque miles de idiotas van a una conflagración y mueren sin saber porque pelearon, nunca descubrirán que los responsables del conflicto solo tenían intereses monetarios muy lejos del patriotismo. Y estúpida, porque no hay mayor estupidez que asesinar millones de personas, destruir ciudades que tanto han costado erigir, arrasar culturas milenarias solo para que un grupo de potentados se beneficie de la tragedia y del dolor ajeno.
La injusticia ha estado presente en todas las guerras, por lo general un grupo de potentados, políticos y........
