El ministro de Educación, espera lograr la "excelencia educativa", depurando la nómina de su despacho
El ministro de Educación, en visita a una escuela de un lugar cualquiera de Venezuela, según leí, declaró que, se propone "depurar la nómina del despacho". Según informó, ha sido detectada, una como descomunal, cifra de personas en ella, empezando por docentes, que no cumplen debidamente con su horario o abandonaron sus labores.
No es la primera vez que, ese alto funcionario, hace esa advertencia y manifiesta su deseo de "lograr la excelencia educativa", con la misma oferta.
Quizás muy preocupado por la responsabilidad que tiene, en esta como catástrofe, que se nos vino encima, a partir de las sanciones y suma de errores, intenta dar muestras de su preocupación e interés en hallar salidas. Y en eso, hace un anuncio como queriendo dejar la idea que halló la punta del iceberg y nido donde se generó la arruga. Y eso dijo, mientras el acontecer habla de unas relaciones entre Venezuela y EEUU, donde Trump, sin entrar a valorar el fenómeno, ejerce como un control sin antecedente alguno.
Esta vez, el ministro, como antes, pone su fe en lograr su objetivo. Y parece creer que, todo este enredo, decadencia educativa, pérdida de fe y entusiasmo de educadores y educandos, se resuelve depurando la nómina de trabajadores, en la que según asegura, lo que no es nada extraño, hay muchos, incluyendo docentes, que no acuden con la debida formalidad al trabajo, no van nunca porque, andan "resolviéndose la vida en otros menesteres" – esto lo dije yo - y hasta hay, quienes, se volvieron migrantes.
¿Cómo puede un docente, con y hasta sin hijos, concentrarse en su trabajo, uno que es como tocar el violín o dirigir una orquesta, torturado por saber que, en su casa, la despensa está vacía, los hijos carecen de todo y él mismo nada tiene en el bolsillo? Hasta pagar el transporte se le ha vuelto imposible. ¿Cómo puede un docente, quien carece de recursos, hasta para cubrir la más mínima necesidad, concentrarse en su trabajo, uno que demanda mucha creatividad, pues debe entrar al aula con todas las estrategia y artimañas armadas, planificadas, para lograr sus objetivos, rendir con eficiencia?
No es sólo que la nómina está llena de gente que no acude al trabajo porque se dedicó al "resuelve" en otros espacios y actividades, sino los pocos que acuden al trabajo, lo que no significa que muchas veces no falten, tienen ánimos y creatividad por el suelo.
Al parecer, pese no fue muy contundente en sus declaraciones, evalúa que la calidad de la educación en Venezuela, está sujeta a una nómina donde no haya ausentes ni tramposos, pese estos están determinados por motivos detectables y detectados de antemano.
Siendo así, como él cree, entonces, si logra su meta de depurarla, de ella emergerá un nuevo espíritu, un portentoso aprendizaje. En eso, parece poner toda su esperanza, según su reiterado discurso. Los educadores, los que todavía van al trabajo, posiblemente sin mucho entusiasmo, con la depuración de esa nómina, haciéndola cristalina, tomarían ánimo, fuerzas nuevas, atrevidas y creativas ideas para el proceso de enseñanza aprendizaje. Y entonces, como solemos decir entre los rudimentarios, "muerto el perro se acabó la rabia". Como en el poema "El cuervo" de Edgard Allan Poe, "eso es todo y nada más".
Es así, como haber detectado entre el grupo de muchachos, un par o un trío de ellos, mala conducta, que echan a perder a los demás y, entonces, poniéndoles en otro espacio, el pertinente para ellos, otra conducta prevalecerá.
Antes se solía usar la frase, "zapatero a tus zapatos", ahora no la escucho ni leo, con la frecuencia; pero me gusta, pues es muy asertiva. Cada quien debe estar donde le corresponde. Por ejemplo, si a mí, un pana gobernante, me hubiese ofrecido algún día, el cargo de ministro de Justicia, de Obras Públicas o de áreas como la salud y otros más, no lo hubiese aceptado; por respeto a la gente y a mí mismo. Para empezar nada sé de esas áreas. Y no es que sea indispensable un experto, pero si alguien con algunas ideas claras al respecto que sepa en quién o quiénes asesorarse.
Y hasta por respeto y fidelidad a mi "pana", pues no estaría en capacidad de ayudarlo. Porque esa expresión puesta arriba, tiene mucho sentido y significación.
¿Cómo podría explicar, sin pena alguna, siendo un docente de carrera, el problema de la nómina y el descenso de la calidad educativa, sin hacer alusión al salario?
Y es muy doloroso que el ministro, pase por alto lo que es causa determinante y por demás evidente y, la que todo el mundo conoce, hasta el portero de la escuela. De esa manera el alto funcionario expone su prestigio y hasta admiración debida.
Pero al hacer el comentario anterior, para lo que hablé de "zapatero a tus zapatos", me motivé en lo relativo a los asuntos inherentes a las técnicas de la enseñanza. Siempre he pensado que, ministerios como el de educación, deben ser manejados por especialistas Y, de paso, recuerdo ese ministerio, el inherente, en mayor medida, a la educación de menores.
Pero también sé, lo enseña la historia y las vivencias personales, que los gobernantes ponen en esos cargos a quienes tienen a mano, por ser amigos suyos, amigos de amigos, subalternos de "pies en tierra" y hasta por determinación de las cuotas correspondientes a las "fuerzas" acordadas. Y ha habido casos, antes he señalado algunos, que se pone al frente del ministerio a alguien, justamente para que haga algo del interés ajeno al despacho o la educación.
En tiempos de la IV República, hubo ministros de Educación, como Gustavo Rossen, quien acababa de poner fin a su trabajo de gerente de la CANTV privada, empresario, con una finalidad, usar sus habilidades y sobre todo su falta de conexión ética, moral, clasista y hasta profesional con el tema educativo y la escuela, para que maniobrase para reducir la matrícula escolar pública y aumentase la privada. Había una queja o descontento entre determinados factores, deseosos de créditos, por el crecimiento de aquella matrícula y el aumento de lo que es mal llamado gasto estatal. Supe de propuestas, salidas de sectores del mismo del mundo de la educación de dar crédito a educadores para que fundaran colegios privados. En aquel plan, factores del mundo sindical, hasta identificados con la izquierda, en su accionar irracional contribuían, sin percatarse, como generando huelgas por cualquier trivialidad. Por denunciar todo eso me gané enemigos en todos lados.
Y para lograr esa meta, torpedear el crecimiento de la escuela pública, nadie mejor que un empresario o contrabandista.
Pero, para entender las dificultades que pudiera haber hoy en el sistema educativo venezolano, como en salud y tantas áreas, y diagnosticarlas, sin ninguna posibilidad de error, de inicio, deberíamos empezar por los salarios.
Ofrecerles a los venezolanos de ahora y de manera reiterada, "excelencia educativa" a partir de la depuración de una nómina del despacho correspondiente, no es un error garrafal, tampoco significa partir de un diagnóstico errado, sino un decir algo, porque no hay nada que decir. No se tiene la voluntad de luchar por la que se sabe, es obvio, sino decir algo, como decimos los cumaneses, "por no dejar de hablar" y por ese costoso error, aparecer, sin quererlo, pues no creo esa sea la finalidad del ministro, como riéndose de la gente, pese se ponga la cara muy seria, como cuando uno tiene urgencia de ir al baño y no puede deshacerse del grupo.
¿Qué pasó o pasa con esa gente que desapareció o sólo asiste "de cuando en vez o de vez en cuando" a cumplir sus funciones en el sistema educativo? ¿Por qué esa alta deserción o ausencia?
Cuantitativamente hablando, una alta deserción o ausencia de educadores y trabajadores todos del sistema educativo, de inmediato se refleja en la calidad de la misma. Porque lo cuantitativo, al sumar, sacar promedios, refleja un efecto cualitativo. Un sistema educativo que sólo cumpla con una pequeña parte de la población o lo haga a medias, por ausencia de docentes por lo que sea, es malo.
De manera que, está bien que el ciudadano ministro se preocupe por la calidad del sistema escolar, pero es demasiado evidente que, lo primero a revisar y corregir, es la manera de compensar el trabajo de quienes prestan su servicio en él. Y él, de eso nada habla, como si no fuese de su incumbencia.
Como educador que fui y sigo siendo, a través de mecanismos diferentes, sé bien que, en el sistema educativo hay muchas cosas por cambiar, más en una sociedad que tanto ha cambiado y todavía arrastra deficiencias del pasado lejano. Pero lo del salario es obvio; habiendo ese impedimento, no hay forma de hacer algo importante y trascendente. Puede sincerar su nómina, pero sólo logrará disminuir una pequeña parte de la inversión estatal en el sistema educativo. Y no podrá lograr incorporar más y mejor gente, bajo las condiciones salariales existentes en Venezuela.
¿Dónde están esos docentes, trabajadores de la nómina del Ministerio de Educación desaparecidos? No es difícil saberlo. Fuera del país o en cualquier sitio, haciendo lo que sea, para poder subsistir. Limpiar en una casa genera más ingresos que ejercer de docente en el ministerio de educación. Y eso, "aunque parezca mentira", como decíamos en estos casos, de manera irónica en Cumaná, surte efectos negativos en el proceso de enseñanza aprendizaje, en la escuela. Hay que depurar la nómina, si estamos de acuerdo. Pero eso implica también, pagarle al docente lo que merece y de conformidad con lo que de él se espera.
