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Nacido en Buenos Aires

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12.08.2026

"Mi historia será importante y la cicatriz que dejó en la cara del mundo tendrá sentido. No puedo olvidar que estoy haciendo la historia, una historia paralela, que corroerá toda la historia sin sentido. No me considero un libro, un informe, un documento, sino una historia de nuestro tiempo"

(Fragmento del capítulo de mi novela Morbi Dei, editorial Corregidor, 1985)

A menudo un exceso de cultura sirve de coraza contra las diversas ignorancias, la fe en el progreso y el azar inexistente.

Más allá del mito de Sísifo no es otra cosa que el balbuceo de cuerpos que hablan, condenados a repetir hasta el fin de la historia que no tiene fin, los discursos somáticos de la histeria, sus tics, sus gestos inconclusos, sus dolores.

¿Cómo mostrar la necesidad de nuestro tiempo en todo su estupro democrático y primario, en un inmoralismo pequeño burgués, en su epicureísmo de tilingos consumados, en su obscena incultura de salón, en su desesperanza que finge ser aristocrática y deviene en un "medio pelo" flagrante, la sintaxis de un desastre donde los resultados no dejan margen para ningún análisis pormenorizado del presente espectral?

Savonarola plantaba sus piedras donde consumía una de las artes más exquisitas del mundo pocos años antes de la toma de Florencia. Recuerdo su memorable "Hoguera de las vanidades", donde invitaba a los ciudadanos a arrojar sus objetos de lujo y riquezas.

Fue ajusticiado por no dejar de lanzar sus verdades, tan reveladoras de la hipocresía de las cortes de aquel tiempo.

Buenos Aires sufre la caída, sin nadie que convoque a los porteños a imitar el acto del predicador italiano a arrojar sus objetos suntuosos a una Hoguera........

© Aporrea