La transición ha muerto, viva la transición
El país asiste, entre el estupor y la incertidumbre, al funeral de una ilusión. La "transición", entendida como el pacto entre desvencijadas cúpulas políticas y la administración de nuestras carencias bajo el visto bueno de Washington, ha muerto sin muchos dolientes. Mientras en los mapas de la Casa Blanca nuestra geografía se tiñe de barras y estrellas, mutilando de un plumazo el Esequibo para entregarlo al festín corporativo, en Caracas el silencio oficial se confunde con una capitulación.
Hoy, la vieja fórmula de sanciones invocadas y la soberanía como retórica ha expirado, dejando al desnudo un Estado Tutelado donde el ciudadano es un rehén y los recursos estratégicos, desde el petróleo hasta las tierras raras, son el botín de una avasallante hegemonía. Pero en el colapso de este modelo extractivo y tutelado, surge la urgencia de un nuevo aliento que invoque una transición que no se firme en oficinas extranjeras, sino que nazca del rescate de la dignidad, la Soberanía Nacional y una Democracia Plural. Ha........
