Carta a los que van a negociar nuestro futuro
Señores Hunos y Otros:
Ustedes que van a sentarse a negociar nuestro futuro, que entrarán a esas salas de aire frío y alfombras gruesas con carpetas repletas de palabras solemnes —“sostenibilidad”, “proyecciones”, “escenarios”— como si el país fuera una ecuación y no un cuerpo exhausto que respira a medias y sangra sin pausa, les escribo antes de que empiecen a mover piezas como si fueran estrategas del ajedrez político. No sé sus nombres ni sus intenciones. No sé si vienen con buena fe o con la fe podrida. No sé si desayunan avena o soberbia. Pero sí sé esto: lo que van a negociar no es su vida, es la vida de todos los venezolanos. Esta oscura realidad que hoy padecemos no la pedimos ni la firmamos; nos cayó encima como el hollín de un incendio ajeno. Algunos de ustedes, los hunos, encendieron ese fuego.
Seamos claros: el pueblo no les entrega un cheque en blanco. Cargan un voto de desconfianza pesado como plomo y frío como una madrugada sin luz. No caminan sobre alfombras de aprobación; caminan sobre hielo delgado. Cada paso, cada firma, cada gesto será observado con la precisión de quienes ya han visto demasiadas torpezas para regalar confianza sin garantías.
Antes de que se sienten,........
