Los rostros de la fe X. La hija de Jairo es levantada de la muerte
El pasaje del evangelio que nos relata la historia de Jairo nos muestra con gran fuerza tres rostros diferentes de la fe: El primero es la súplica, el segundo la perseverancia, aún cuando todo parece perdido, y el tercero es el rostro de Cristo que no se intimida ante la muerte. Jairo no solo es el padre desesperado, es un hombre de posición en la jerarquía religiosa, de prestigio social; es un hombre que desciende de su rango para postrarse ante Cristo, porque hay sufrimientos que rompen con la compostura social y la pretensión de control. Cuando la enfermedad toca a un hijo, cuando la vida de un ser amado parece escurrirse entre los dedos, el alma descubre con claridad su verdadera condición. Somos criaturas necesitadas, frágiles, incapaces de sostener por nosotros mismos a aquel a quien más amamos. Jairo es un espejo de todos aquellos que alguna vez han corrido hacia Dios con el corazón roto. Su historia no es solamente la historia de un milagro de resurrección; es la historia de una fe probada en la urgencia, en la interrupción, en la demora y aún en la noticia de la muerte.
Nos cuenta el evangelista Marcos que Jesús acababa de pasar de una orilla a la otra y cuando descendió de la barca una gran multitud le rodeó. En medio de tanta gente, uno de los principales de la sinagoga llamado Jairo, al ver a Jesús se postró a sus pies y con gran súplica le dijo: —Mi hija está agonizando, ven y pon las manos sobre ella para que sea salva y vivirá. Entonces, Jesús accedió ir con Jairo y mientras iban en camino tratando de vencer todos los obstáculos que se les presentaban debido a la muchedumbre, apareció aquella mujer que tenía doce años con un flujo de sangre. Marcos 5:22-23. La autoridad religiosa de Jairo no pudo detener la enfermedad de su hija. Sus riquezas no pudieron comprar el aliento que se estaba apagando en el pecho de su pequeña. Pero su fe le inspira la plegaria, le desnuda su impotencia y se postra suplicante a los pies de Cristo. Su fe no es una idea abstracta ni una formulación impecable de la ley. La fe es su cuerpo arrodillado, su corazón doblegado. Y Jesús no solo escucha su clamor, Jesús le responde caminando a su lado al lugar exacto donde yace el dolor y el sufrimiento.
La interrupción y la demora
De repente, Jesús siente que alguien lo ha tocado y pregunta… En medio de la espera desesperada de Jairo, mientras su corazón late aceleradamente, inquieto porque su hija está agonizando, el Maestro se detiene para atender a aquella mujer que pensaba que si tan solo ella lograra tocar el borde del manto de Jesús sería sana. Fueron minutos de gloria para esa mujer; sin embargo, para Jairo fueron minutos eternos. Y mientras Jesús aún hablaba con aquella mujer vinieron de la casa de Jairo para traerle noticias. Marcos 5:25-34. Ahora tiene la........
