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La palabra vs la des-democratización

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23.03.2026

El informe anual sobre la salud global de la democracia que prepara y difunde el Instituto V-Dem (“Unraveling The Democratic Era?”, 2026) ratifica ingratas sospechas. Casi una cuarta parte del mundo vivió un retroceso democrático en 2025. Apenas 7% de la población mundial vive en democracias liberales. La libertad de expresión sigue siendo la variable más afectada, empeorando en 44 países. Seis de los diez nuevos países en regresión están en Europa y América del Norte; entre ellos, el otrora faro de libertades, Estados Unidos. El contraste con datos previos indica que el declive en los indicadores objetivos de democracia -generador, a su vez, de desafección cívica- este año también descarta señales de mejoría. Cristina Monge, politóloga española, autora de “Contra el descontento” (Premio Paidós 2026), subrayaba en entrevista reciente que “las democracias occidentales están atravesando una profunda crisis de desconfianza”. Esto es, “desconfianza en las instituciones, en los agentes de intermediación: los medios de comunicación, los partidos políticos; el mundo de la academia, de la universidad, de los expertos. Incluso, la sociedad no confía en sí misma”, ya no se cree capaz de abordar y resolver los problemas que enfrenta.

A merced de eso que Bernard Manin (1998) llama la democracia de audiencias -caracterizada por la pérdida de influencia de los partidos políticos tradicionales, la personalización de la política basada en la imagen del líder y la centralidad de los medios de comunicación y redes sociales- sumemos a esa crisis de confianza el hecho de que el votante-ciudadano-espectador no se comporta ya como el previsible militante de una organización o de una plataforma programática, sino como un espectador que reacciona a los estímulos que recibe desde la escena política. Allí, una vez rota la clase de identificación que imperaba en la modernidad sólida, el voto y la adhesión se vuelven volátiles. El ciudadano deja de apostar a un proyecto de largo plazo para valorar el desempeño individual inmediato. Y si esa apuesta falla, si las expectativas no cumplidas por representantes que se........

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