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En pos de la autonomía perdida

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Tras la exaltación sobreviene no la calma, sino el despecho. Las amargas expresiones de venezolanos que hasta ayer clamaban por el auxilio foráneo para hacer lo que no pudo ni supo hacerse con los medios de la política, resultan llamativas, por decir lo menos. En su momento se argumentó sobre los albures de esa intervención, sobre todo en lo tocante al ensueño de instauración “express” de democracia por parte de un actor no precisamente democrático. Meses más tarde, las consecuencias siguen a la vista de quien quiera avistarlas. Un cambio de elenco, no de estructura, aunque en cierto modo distinta a la que le precedía. Un plan de tres fases que avanza con foco en la revitalización económica, premisa que una y otra vez subrayan los funcionarios norteamericanos. El objetivo inmediato, ha dicho el encargado de negocios John Barrett, es echar raíces para un crecimiento que ofrezca la seguridad que requieren las empresas e inversores estadounidenses, sentar las bases materiales e institucionales que garanticen que Venezuela tenga una posición sólida cuando llegue la tercera fase. El secretario de Energía Chris Wright, por su parte, habló de su deseo de que unas elecciones libres y justas ocurran “lo antes posible, pero no se quiere que sea antes de lo posible”.

Al margen de la racionalidad que destila esta hoja de ruta, no podemos ignorar otras agendas, claro está. Los intereses de Washington en cuanto al control exclusivo del negocio petrolero venezolano mediante sanciones y licencias, gozan de ventajas mientras perdura la situación de transitoriedad del gobierno en Caracas. La excepción, madre de una legitimidad ad-hoc, es por tanto un aliño fundamental para seguir operando en el país con la fluidez que el propio presidente de los EE. UU. no para de elogiar. Un esfuerzo propagandístico que responde, además, a la necesidad de ganar los endosos domésticos que requiere en medio del complejo escenario previo a las midterms y su costoso fracaso en Irán. Su “éxito” en Venezuela lo acredita para ejercer el rol de tutor “legítimo” y tomar decisiones corporativas como las que recientemente anunciaba Rubio en relación a Cuba: “El único bloqueo que ha ocurrido es que los venezolanos han decidido que no les vamos a dar más petróleo gratis”.

Aún a........

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