La silla esquiva
Desde hace ya bastantes años, arrastro una obsesión silenciosa pero persistente: observar los giros de nuestra historia y, en particular, el destino de esos personajes fascinantes que parecieron tenerlo todo para gobernar Venezuela, pero a quienes la silla presidencial siempre les esquivó el cuerpo. Siempre me ha llamado la atención cómo la política venezolana bendice a veces a figuras grises o improvisadas impulsadas por el mero azar, mientras deja en el camino a verdaderos titanes civiles que desbordaban intelecto y magnetismo popular.
Al revisar nuestro pasado, hay tres nombres que siempre me vienen a la mente y que sintetizan este enigma en épocas muy distintas: Antonio Leocadio Guzmán, José Manuel «El Mocho» Hernández y Jóvito Villalba. Hombres con el don de conmover a una nación entera a través de la palabra o el mito, pero que nunca lograron ceñirse la banda presidencial.
A mediados del siglo XIX, Antonio Leocadio Guzmán fundó el Partido........
