Del 3-E al 1-A: negociaciones bajo la tutela del Departamento de Estado
La coyuntura política venezolana ha entrado en una fase cualitativamente distinta, marcada por el tránsito entre dos hitos que redefinen el equilibrio de poder: el 3 de enero y el 1 de agosto. Estos eventos no solo alteran la presión de fuerzas internas, sino que también reconfiguran el rol de los actores internacionales, particularmente de Estados Unidos, cuya influencia se hace más explícita y determinante en el curso de las negociaciones, y abiertamente no debe existir ninguna duda del control que actualmente ejercen en el país.
El 3 de enero representa un punto de ruptura, la captura de Nicolás Maduro, hecho sin precedentes en la historia política reciente del país, no solo desestructuro el mando y la cohesión de la brutal dictadura, sino que género un vacío de poder que obligo a todos los actores a establecer variantes para reposicionarse e intentar sobrevivir, a partir de este momento, la política venezolana deja de estar anclada exclusivamente en una lógica de presión autoritaria versus resistencia opositora, para entrar en un terreno de transición incierta, donde la negociación se convierte en un mecanismo inevitable para evitar una mayor desestabilización.
En este contexto, la instalación de la mesa de negociación del 1 de agosto entre los diputados de la oposición, representados por Dinorah Figuera, y los sectores vinculados a Jorge Rodríguez,........
