El salario mínimo
El salario mínimo corresponde a la introducción de un piso al pago de salarios. Esto es, la justificación de este salario responde a la idea o tesis de que se puede aumentar el poder de compra y el nivel de vida —juzgados insuficientes por los poderes públicos— de las personas que ocupan los empleos menos remunerados de la economía.
Estas persones “beneficiarias” de un salario mínimo constituyen trabajadores de menor calificación o rango que otros, o sin experiencia profesional, y también forman parte los jóvenes con poca o ninguna formación, en la búsqueda de un primer empleo, las personas que trabajan a tiempo parcial, estudiantes, inmigrantes etc.
El salario mínimo genera problemas en el mercado de trabajo, porque atenta a la libertad e impide a muchas personas trabajar por un salario inferior al salario mínimo.
En principio, las empresas no firman un contrato de trabajo ni pagan un salario a menos que lo justifique la productividad, esto es, el valor producido por el trabajo debe ser mayor a su costo.
El salario mínimo en Venezuela
El 4 de junio de 1974, durante el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez, se publica en la Gaceta Oficial Nro. 30415 el Decreto Ley Nro. 122, donde es fijado por primera vez en la historia de Venezuela el salario mínimo nacional. Indica en el artículo 1° que «se fija el salario mínimo nacional en 15 bolívares por jornada diaria de trabajo». Son 450 bolívares mensuales, a la tasa de cambio de ese año de Bs. 4,30 por dólar, lo cual nos daba unos 104,65 dólares como el primer salario mínimo en Venezuela.
Luego, cuando Hugo Chávez arriba al poder, el salario mínimo pasa a 201,18 US. Posteriormente después de quitarle catorce ceros al bolívar, el salario mínimo es de tres dólares aproximadamente. El salario mínimo promedio en Sudamérica para 2026 ronda los 400 dólares estadounidenses, mostrando una gran disparidad entre países. Chile, Uruguay y Colombia destacan con los salarios más altos (superando los 440 USD), mientras que Venezuela mantiene el más bajo de la región, evidenciando fuertes brechas frente a la inflación.
Aquí se detallan algunos de los salarios mínimos mensuales en Sudamérica para 2026 (equivalentes aproximados en dólares):
Chile: Se mantiene entre los más altos, situándose alrededor de los 597-598 USD.
Uruguay: destaca con cerca de 620 USD, impulsado por negociaciones colectivas.
Colombia: Se sitúa en aproximadamente 446 USD tras significativos ajustes, aunque persisten discusiones legales sobre el monto.
Ecuador: El salario básico unificado se estableció en 482 USD.
Brasil: El salario mínimo se confirmó en aproximadamente 295-298 USD
Perú: El salario mínimo se sitúa en torno a los 335 USD (S/ 1.130).
Argentina: El salario mínimo, vital y móvil se situó en aproximadamente 231 USD para enero de 2026.
En resumidas cuentas, los países que no ostentan robustas economías como tampoco poseen medios reales (sin inflación) para subir los salarios mínimos y además proteger el poder de compra de sus respectivas monedas. En este aspecto, nuestro país está afectado por un proceso hiperinflacionario que impide el fortalecimiento del poder de compra de un salario mínimo. Por último el efecto final de un decreto de salarios mínimos es la expansión de la llamada economía informal.
