El crecimiento de Irlanda: ¡o el tigre celta!
Irlanda ha sido la patria de grandes escritores como Oscar Wilde y James Joyce.
En el siglo XVIII, se designó un sistema de dominio protestante para poner en desventaja a la mayoría católica frente a la minoría protestante. En 1801, Irlanda se había convertido en parte del Reino Unido. Durante el siglo XIX Irlanda enfrentó una Gran Hambruna que impulsó a millones de irlandeses a emigrar, sobre todo a Estados Unidos.
Pero, a comienzos del siglo XX, la guerra de Independencia irlandesa tuvo como resultado la partición de la isla, al crearse el Estado Libre Irlandés que se volvió crecientemente soberano en las décadas siguientes. Aunque Irlanda del Norte siguió se mantuvo como parte del Reino Unido. La Constitución de Irlanda no reconoce a Irlanda del Norte como parte de Gran Bretaña.
La economía de Irlanda está industrializada con las más recientes tecnologías y concentrada hacia el comercio. A partir del año 1985 experimentó un crecimiento fortísimo hasta la Gran Recesión de 2008, periodo durante el cual multiplicó su ingreso per cápita por más de 10, pasando de 6.018 a 61.313 dólares, lo que equivale a un crecimiento anual compuesto del 11,1 %. Gracias a ello, Irlanda pasó de ser un país pobre a tener una de los ingresos por habitante más elevados del mundo y la cuarta de Europa, solo por detrás de Luxemburgo, Noruega y Suiza. En 1988 Irlanda empezó a reducir la tasa del impuesto sobre sociedades, que en ese momento era del 50 %, reduciéndola al 40 % en 1991, 20 % en 2001 y 12,5 % en 2003, cifra que se ha mantenido hasta la actualidad. Esto cautivó a numerosas multinacionales que establecieron su sede allí.
La agricultura, que alguna vez fue el sector más importante, se encuentra actualmente empequeñecida por la industria, la cual representa un 38 % del PNB, alrededor del 80 % de las exportaciones y emplea a 28 % de la fuerza laboral. A pesar de mantener su robusto crecimiento fundamentalmente sobre la base de exportaciones, la economía está siendo beneficiada también por un alza en el consumo y la recuperación de las inversiones en negocios y la construcción. Irlanda es uno de los mayores exportadores de bienes y servicios relacionados con el software en el mundo. De hecho, mucho software extranjero, y en ocasiones música, se filtra a través de la República para sacar ventaja de una política basada en no cobrar impuestos sobre gabelas y regalías de bienes con copyright.
Durante los años 1990 el gobierno irlandés puso en marcha una serie de programas económicos diseñados para frenar la inflación, aliviar la carga impositiva, reducir el gasto del gobierno como un porcentaje del PIB, incrementar las habilidades de la fuerza laboral a base de formación y promover las inversiones extranjeras. El Estado se adhirió a la iniciativa del euro en enero de 2001 (abandonando la libra irlandesa) junto con otras diez naciones de la Unión Europea. Este período de elevado crecimiento económico llevó a muchos a bautizar la República, como el Tigre Celta. La economía sintió el impacto de la desaceleración de la economía global en 2001, particularmente en el sector de exportación de tecnología avanzada, donde la tasa de crecimiento fue reducida prácticamente a la mitad. El crecimiento del PNB permaneció estable y relativamente robusto, con una tasa de alrededor del 6 % en 2001 y 2002, pero se esperaba que esto cayera al 2 % hacia 2003
Algunos datos interesantes:
Tasa de desempleo en diciembre de 2025 5,0%
Salario promedio 2025 64.158 euros (US $ 54.371,2)
Tasa de pobreza 12,7% para el año 2024.
Irlanda ha crecido mucho, económicamente hablando, desde su entrada en la UE y desde la modificación de su régimen impositivo, especialmente de la reducción del impuesto sobre sociedades hasta el 12,5 % actual, pasando de ser uno de los miembros más pobres a ser el segundo más rico (después de Luxemburgo).
