La paradoja del balotaje: ¿Por qué Cepeda sumó más pero ganó De la Espriella?
Las elecciones presidenciales de Colombia 2026 han dejado un panorama matemático fascinante y una lección de humildad para quienes nos dedicamos al análisis político. Tras el cierre de las urnas este domingo, la frialdad de los datos nos obliga a guardar las cartas de las predicciones y limitarnos, estrictamente, a los hechos.
Debo comenzar este espacio con una admisión honesta ante mis lectores. Tras la primera vuelta, sostuve en estas mismas líneas que la candidatura de Abelardo de la Espriella lograría romper de manera definitiva la «espiral del miedo». Arriesgué un pronóstico temerario, proyectando que el candidato de la derecha radical capitalizaría un voto de seguridad tan masivo que superaría el 60% de los sufragios en el balotaje. Me equivoqué. El miedo no se disipó con la velocidad esperada y las urnas dictaron una realidad mucho más compleja, reñida y fracturada.
Sin embargo, más allá de los fallos predictivos, el comportamiento de los datos oficiales de la Registraduría Nacional devela un fenómeno de movilización y realineamiento exprés que merece ser desmenuzado con lupa técnica.
La polarización vació las dudas: el fin del voto en blanco
Uno de los detalles técnicos que cambia radicalmente la perspectiva del análisis es el comportamiento del........
