Orban espía ruso
Es curiosa la devoción de la extrema derecha europea y norteamericana, al genocida zar soviético-ruso Vladimir «Ilich» Putin.
Pero lo que más escandaliza es la conversión del primer ministro húngaro Viktor Orban en un office boy del belicista Putin, ex agente de la KGB estalinista y hoy en día tirano de todas las rusias y aliado de los despotismos de Irán, China, Corea comunista, Cuba, Nicaragua, Venezuela y de algunas de los más siniestros africanos.
Ya se comprobó que el canciller de Orban, Peter Szijjárti le informa a su colega ruso Sergei Lavrov, los pormenores íntimos de las reuniones de seguridad de la Unión Europea. O sea, hace autorizado por Orban el trabajo de espionaje para Putin.
El próximo 12 de abril hay elecciones en Hungría y el fracaso de tres lustros en el poder de Viktor Orban permite que el candidato opositor, el joven Péter Magyar, le lleve en las encuestas una ventaja promedio de 10 puntos.
En esos comicios Magyar representa la democracia europea y Orban la obsolescencia del autoritarismo ruso y del suyo propio que se puede apreciar en:Corrupción desenfrenada, estancamiento económico, ventajismo mediático, exclusión de los ciudadanos críticos, trampas electorales y como quedó dicho, entrega de la soberanía húngara a una dictadura extranjera.
En su desesperada búsqueda de una imposible recuperación electoral, el patético Orban agrede a Europa. Y no se percata de que, como lo afirmó el eurodiputado Antonio López-Istúriz White:
«La Unión Europea ha demostrado que sabe fortalecerse en los momentos difíciles».
