Jubilarse no es el final: el miedo a «¿y ahora qué hago?
CAMAGÜEY.- Después de décadas de horarios, obligaciones y rutinas, la jubilación puede llegar con alivio, pero también con una pregunta incómoda. Los especialistas y la propia experiencia de quienes la atraviesan coinciden: los nietos no deberían ser el único proyecto de vida. También queda uno mismo.
Durante toda una vida aprendemos a levantarnos temprano, cumplir horarios, asumir responsabilidades y sentir que nuestro tiempo tiene un propósito porque hay un trabajo o una escuela que espera por nosotros.
Por eso, cuando llega la jubilación, para algunas personas aparece un miedo silencioso: «¿Y ahora qué hago con mi vida?».
Después de tantos años acostumbrados a sentirse necesarios en un puesto de trabajo, puede resultar extraño despertar sin una obligación laboral, sin compañeros que esperan la llegada y sin aquella rutina que durante décadas organizó los días. Es entonces cuando aparece la sensación de vacío.
Algunas personas mayores........
