Por qué Sánchez tiene razón
Por qué Sánchez tiene razón
El fuego no se apaga con fuego y, por ello, aunque Trump gane, el problema no va a quedar solucionado
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Pedro García Cuartango
Ni es posible acertar siempre ni equivocarse en todas las decisiones. Sánchez es un político que ha llevado a la sociedad española a una polarización extrema, que ha fagocitado las instituciones en provecho propio y que no ha dudado en pactar con el diablo cuando ... le resultaba conveniente. No es el paradigma de un dirigente que sustente sus acciones en la ética ni en los principios.
Pero ha acertado plenamente en su 'No a la guerra', en el repudio al ataque de Trump a Irán y en su negativa de ceder las bases españolas al Ejército estadounidense. Fue el primero en denunciar la ilegitimidad de la operación, apoyando su posición en el respeto a las leyes internacionales y en el rechazo al uso de la violencia.
Su firme postura le ha ocasionado las amenazas de Trump, las descalificaciones del Gobierno de Netanyahu y las críticas del PP y de Vox. Se ha llegado a esgrimir en su contra que los iraníes ponen su retrato en los misiles que lanzan contra el enemigo. Pero nada de eso resulta un argumento que impugne su 'No a la guerra'. Por el contrario, los insultos 'ad hominem' le fortalecen y demuestran la orfandad intelectual de sus adversarios.
Que el régimen de los ayatolás se sostenga en el poder por el miedo que infunden la Guardia Revolucionaria y las milicias, que masacre brutalmente a la población y que maltrate a las mujeres, no son justificaciones para emprender una escalada militar unilateral cuyos objetivos siguen sin estar claros.
Tampoco es un argumento decisivo, aunque no sea desdeñable, que Sánchez pretenda instrumentalizar su rechazo a los planes de Trump para desgastar a la oposición, especialmente al PP, que ha mantenido unas ideas erráticas sobre el conflicto.
Por si alguien albergaba dudas, el discurso televisado de Trump con sus amenazas de llevar a Irán a «la Edad de Piedra» tras intensificar sus bombardeos suponen un nuevo aval a la posición de Sánchez, que ha sido coherente desde el primer día, al igual que los fue su denuncia de los crímenes de Gaza.
La prueba de que ha acertado es que otros líderes europeos como Macron, Starmer y Meloni se han acercado a sus posturas mientras tomaban distancias respecto a las impúdicas represalias de Trump, que amenaza con romper la OTAN y vengarse de sus socios europeos.
Aunque les suene mal a muchos, Sánchez se ha convertido en referente internacional de la oposición a un conflicto que puede conducirnos no ya sólo a una recesión sino, todavía peor, a una inestabilidad dramática en Oriente Medio. El fuego no se apaga con fuego y, por ello, aunque Trump gane, el problema no va a quedar solucionado. El odio y el resentimiento volverán a generar nuevas guerras. Por ello, Sánchez tiene razón: sólo la diplomacia y el respeto a la legalidad pueden resolver un choque político e ideológico que cada día es más profundo.
