menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

El doble rasero de la política con China

14 0
13.04.2026

El doble rasero de la política con China

Sánchez no puede pretender ser el paladín del respeto al derecho internacional mientras se mantiene complicidad con regímenes repugnantes

Escucha el artículo. 2 min

Escucha el artículo. 2 min

Otros artículos del autor

Pedro García Cuartango

Sánchez, nuevamente en China y mostrando una empalagosa complicidad con un régimen que viola los derechos humanos, que encarcela a los disidentes, que ha aplastado la libertad en Hong Kong, que se ha anexionado el Tíbet y que amenaza a sus vecinos.

Resulta muy difícil ... de compatibilizar su vigorosa denuncia de los crímenes de Gaza y su contundente repudio del ataque de Trump a Irán con esta afinidad con las autoridades chinas, con su equidistancia con la dictadura de Maduro y con la entrega del Sahara a Marruecos sin explicación alguna. No se puede pretender ser el paladín del respeto al derecho internacional mientras se mantiene complicidad con regímenes repugnantes.

Es cierto que los gobernantes tienen que procurar un difícil equilibrio entre sus ideas y los intereses nacionales, que a veces exigen rehuir el enfrentamiento con potencias como China que, por su peso económico y político, es un enemigo indeseable. Pero una cosa es eso y otra, la complacencia y el servilismo de Sánchez con un tirano como es Xi Jinping.

Max Weber distinguía entre la ética de las convicciones y de las consecuencias. Ciertamente, nadie puede tomar una decisión ignorando las consecuencias que puede acarrear. A este respecto, recomiendo 'La Grazia', la última película de Paolo Sorrentino, que evoca la figura de un presidente de la República Italiana que duda sobre una serie de decretos que tiene que firmar antes de expirar su mandato. Sus convicciones chocan con su deber político.

Sorrentino aclara el sentido de la palabra que da título a su trabajo cuando dice que «la gracia es la belleza de la duda». Nunca lo había pensado. Por el contrario, siempre he creído que la incertidumbre es una maldición. Bien pensado, cada ser humano es las dudas que alberga y las certezas que finge. En el fondo, casi nadie está seguro de nada. Incluso los creyentes más firmes soportan la incomodidad de ciertas preguntas sin respuesta.

Lo que me llama la atención de Sánchez es que jamás tiene dudas. Se erige en portavoz de una verdad que paradójicamente es relativa porque sus criterios morales y políticos varían en función de las circunstancias. Tan inaceptable resultan los bombardeos sobre Teherán, pese al régimen criminal que subyuga a Irán, como la complicidad con dictaduras que han practicado la limpieza étnica con las que coquetea.

Creo que la defensa de los valores es esencial en la política porque el relativismo moral lleva al cinismo y la arbitrariedad. Quien justifica la tiranía ajena acabará siendo indulgente con sus propios tics autoritarios. Sólo hay un rasero y es el mismo para todo y todos. Las convicciones pueden llevarnos a la duda, pero nunca a la traición de los principios. Ser coherente con uno mismo es tan necesario como respirar para seguir viviendo con dignidad.


© ABC