Castilla y León ante la destrucción de su legado
Castilla y León ante la destrucción de su legado
La defensa de la democracia liberal y la defensa de Castilla es lo mismo, porque sin Castilla no hay España
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España se encuentra atrapada entre dos bloques contrarios a la Constitución: el formado por el PSOE y sus socios y el integrado por Vox, con una idéntica pulsión de destrucción de la España del 78 y de la convivencia entre españoles. Es importante comprender ... que sin Constitución no hay España y que sin España no hay libertad. Porque si la libertad existe es porque existe el marco legal que la garantiza. La nación española es el sujeto constituyente de ese marco legal. En el momento en el que el bloque rupturista logre avanzar hacia sus fines y la Constitución pase a mejor vida, la España plural, democrática y libre que de ella se deriva se verá sustituida por un conjunto de repúblicas dispares, pero, en todo caso, iliberales y no radicadas en la nación española.
Es importante comprender que la defensa de la democracia liberal y la defensa de Castilla es lo mismo, porque sin Castilla no hay España. Tampoco derechos humanos, cuyo origen se halla en el iusnaturalismo de la Escuela de Salamanca. Así, defender la democracia liberal –parlamentarismo, separación de poderes, imperio de la ley, derechos humanos, pluralismo político, libertad de expresión, respeto a las minorías o igualdad ante la ley– no es otra cosa que defender el legado histórico de Castilla. Lo dijo Aznar en Valladolid: «Primero fue León, luego Castilla y luego Castilla y León. Pero España siempre. Esa idea fundamental de continuidad histórica, ese valor jurídico de España (…) es más importante que nunca. (…). No estamos hablando de narcisismos aldeanos sino de la continuidad histórica de la nación española, que es una de las cuatro naciones sin las cuales no se puede explicar la historia del mundo. (…) Es imposible que Castilla y León no tenga una obligación de estabilidad y una obligación nacional porque es su historia, su vida. La apelación a la mayoría nacional es una apelación que desde Castilla y León es irrenunciable en defensa de la democracia liberal».
Castilla y León no es un dispensador de competencias ni una abstracción administrativa. Su legado, primero a España y luego a América fue su idioma, su cultura, sus leyes y una manera de entender el mundo que cambió para siempre el destino de la humanidad. Fingir que no tenemos nada que decir ante la deriva actual de España y que nuestro único interés es el precio del gasoil es no haber entendido el concepto de responsabilidad histórica, no saber quiénes somos ni cuál es nuestra obligación de continuidad y asistir como espectadores a la destrucción de nuestra obra, que no es solo España y la Hispanidad sino, sobre todo, las leyes, el parlamentarismo y la defensa de la dignidad del ser humano. Los valores que están en riesgo no vienen de fuera: son los nuestros. Y lo que nos jugamos no son unas elecciones sino nuestra propia existencia.
