¿Dónde estabais en los malos tiempos?
¿Dónde estabais en los malos tiempos?
El tiempo para que el PP comparezca y se desmarque de los enemigos de España, de la libertad y de la Iglesia se acaba
Escucha el artículo. 2 min
Escucha el artículo. 2 min
Otros artículos del autor
Netanyahu amenaza a España, que no es lo mismo que decir que Israel amenaza a Sánchez. Porque Netanyahu no es Israel, ni Sánchez es España. Israel es un aliado y Netanyahu un genocida. Por otro lado, sabemos todo lo que es Sánchez y nada ... es bueno. Pero España tampoco es Sánchez; España es mi patria, a la que quiero con toda mi alma. Y sucede que cuando un criminal amenaza a mi patria, yo me pongo del lado de mi patria. No solo eso: espero que el resto de patriotas hagan lo mismo. Sin embargo, vemos que el patriotismo de algunos se limita a una pulserita en la muñeca, a una sumisión cipaya a intereses extranjeros y a un silencio lacerante. De Vox y su traición a España no esperamos nada, pero aún cabe reclamar al PP que dé un paso al frente y plante cara a aquellos que nos amenazan. Y de paso que su líder salga en apoyo de todos los que amamos a este país, pero no a su presidente. Pero el PP prefiere no hacerlo y, al final, será un PSOE en manos de independentistas enemigos de España el que, de modo sorprendente, reciba el beneficio demoscópico de canalizar en solitario la defensa de la nación. Manda narices.
Por otro lado, Trump se enfrenta al Papa y le insta a que se someta forzosamente a él bajo amenaza de coacción militar contra el Vaticano. Es decir, Trump pretende someter el catolicismo a su anticatolicismo, confirmándose, por el camino, que Francisco era tan solo un señuelo y que los que le odiaban siguen en campaña contra León XIV, justificando incluso una guerra inmoral. Así, la campaña de la extrema derecha mundial –Vox y sus satélites incluidos– no se dirige ya contra un Papa sino contra el catolicismo, el dique moral a sus delirios. Así que, recopilando, los traidores a España lo son también a la Iglesia. Pero el Papa obvia las amenazas, se vuelve a situar donde debe y, en su reflexión de la vigilia de oración por la paz, despliega una batería de denuncias en la cara de Trump y del resto de ultras. En su estola, Francisco de Asís –«Señor, haz de mí un instrumento de tu paz»– y San Miguel aplastando a la serpiente –la victoria del bien frente al mal–. Queda claro.
Si todo acontece como parece, Orban-Putin perderán las elecciones, lo que supondría una derrota más de Trump-Netanyahu, del mundo anticatólico y de los que han conseguido hacer de Hungría el país más pobre de Europa en su guerra contra el estado de derecho, contra la libertad y contra la democracia. El PP lo tendría todo a favor para saldar cuentas. Tanto que me cuesta imaginar cómo van a arreglárselas esta vez para conseguir que sea el PSOE y no ellos los que logren monopolizar la derrota del populismo anticatólico y la victoria del europeísmo liberal conservador. El tiempo para que el PP comparezca y se desmarque de los enemigos de España, de la libertad y de la Iglesia se acaba.
Partido Socialista Obrero Español (PSOE)
