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El odio os sienta tan bien

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10.03.2026

El odio os sienta tan bien

Dinero público hay espuertas, demanda no va a faltar y la gente que interviene sale bastante barata

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No sabía uno que alquilaban la Galería de las Colecciones Reales para bodas, banquetes, comuniones y congresos internacionales contra el odio, pero teniendo en cuenta que el bono cultural sirve ya para sacar tickets de cubatas tampoco nos vamos a hacer las estrechas. Convocada por ... Elma Saiz, la primera Cumbre Internacional contra el Odio no solo llama la atención por su pretensión universal, su emplazamiento palaciego y su elenco protagónico –con Nuestra Señora del Cabestrillo como primera vedete, que actúa junto a un «ex menor no acompañado» cuya revolucionaria tarjeta de visita quita el hipo y el sentido–, sino por lo que tiene de aviso a navegantes e inversores interesados en el mercado de futuros.

El negocio del odio está de momento en manos públicas, como en los tiempos monopolísticos de Primo de Rivera y la UGT, pero mueve millones de euros y está entreabierto a la iniciativa privada, para quien quiera sacar tajada con la debida discreción y el compromiso progresista que exige todo falso altruismo, categoría que admite la explotación industrial de cualquier ismo de pancarta almidoná y por la calle de Alcalá. En los últimos tiempos hemos asistido como oyentes al II Congreso Internacional sobre la Infradenuncia de los Delitos de Odio, el I Congreso 'El Diálogo del Odio', las Jornadas para agitar una Conciencia Colectiva contra el Odio y otras Mentiras, el Congreso Internacional Odio y Discriminación en Tiempos Convulsos, las Jornadas Internacionales Contexto y Acción 'Ideas para combatir el odio' o, por no seguir y aburrir, porque son decenas, el Congreso Internacional sobre el Tratamiento Normativo del Discurso del Odio. Dinero público hay espuertas, demanda no va a faltar y la gente que interviene sale bastante barata, por no decir tirada, hasta el punto de aceptar bonos culturales, incluso tickets de cubata de la discoteca Jowke. El retorno de la inversión está garantizado, con una rentabilidad que para algunos analistas ronda el 47 por ciento anual.

Quien no se forró con el feminismo, aquellos que dejaron pasar la bicoca del ecologismo, los que perdieron el tren del animalismo y el vagón del sinhogarismo, quienes desconfiaron de las posibilidades del antirracismo o, por no seguir y aburrir, porque son decenas, los que no se atrevieron a apostar contra el negacionismo, tienen la ocasión de meterse en el mercado de futuros del odio, que engloba todas las anteriores líneas de negocio y, aún más relevante y tentador, las que lleguen en un futuro próximo, que las habrá. ¿Burbuja? Eso dicen en el 'Financial Times', como cuando en la puerta de la Jowke algunos decían que el bono cultural no servía para mamarse y dentro estaban poniéndose como las Grecas. Esto está garantizado, y sin miedo a la inseguridad jurídica que podría conllevar un cambio de gobierno y de paradigma convivencial. Los muros se mueven de aquí para allá, como planchas de pladur, donde haga falta, y la semilla del odio viene de serie con abono, luz, ventilación y riego automático.


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