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¿Has visto a este tipo?

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03.03.2026

¿Has visto a este tipo?

Susan, el año que tú ganaste el Oscar y el Donostia, este hijo de puta acribillaba a los que defendían la libertad que tanto añoras

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Tenía trece años y esa tarde, al volver del colegio, me topé con varios policías en nuestro portal de la calle García de Paredes. Me preguntaron mi nombre. No me dejaron terminar de pronunciarlo. Uno de ellos miró a otro y abrieron la puerta del ... portal. Lo primero que me extrañó fue escuchar a un tercer agente diciendo por la radio «es él», que era yo, claro. Alguna vez había hecho pellas, pero me parecía exagerado movilizar a varios agentes de policía por ese motivo. Aunque nunca se sabe.

Al llegar al quinto piso, dos policías más custodiaban la puerta de casa. Estaba abierta y desde la entrada vi a mi padre, sentado en el salón con dos agentes de paisano. En ese momento repasé todas y cada una de las acciones cometidas haciendo novillos. Normalmente, aprovechaba el tiempo caminando la ciudad. Salía de Chamartín hacia todas partes, a barrios que no había pisado nunca. Miraba, me fijaba en todas partes, pero no recordaba ninguna actividad ilegal que no fuera saltarme algunas clases por gastarme la suela por ahí. Alguna vez fuimos a las sesiones matinales del cine de La Vaguada o a una sala de juegos recreativos. Era insuperable al Street Fighter. Noté a mi padre preocupado. Disimulaba. Cuando me vieron, los tres dejaron de hablar y los dos policías se levantaron y se presentaron educados. Uno era comisario y todo. Había humo, cigarros en el cenicero y el teléfono de casa molestaba insistentemente. Me pidieron que me sentara e imagino, porque no lo recuerdo, que dejaría mi mochila a un lado del sofá. Busqué la mirada de mi padre. Me tranquilizó que el motivo de tanto policía no se debiera a mis pellas. Se lo noté al instante por su forma de mirar. Entonces uno de ellos llevó la iniciativa, abrió una de las carpetas que estaban sobre la mesa y sacó dos fotografías. El comisario cortó el silencio y me preguntó: ¿Has visto a este tipo?

Eran dos fotos distintas de la misma persona. Una de tamaño carné ampliada, con un primer plano de un hombre. Tenía cara de mal bicho, de cabeza un poco apepinada y ojos pequeños. No me sonaba. La otra foto era del mismo veinteañero, desde una distancia en la que salía de cuerpo entero. Tampoco, no. Rápidamente guardaron las dos fotos en la carpeta y me dieron las gracias. Me fui a la cocina para prepararme algo de merienda. Cuando se fueron, mi padre me dijo que, si lo veía, por favor, buscara un teléfono y llamara inmediatamente a un número que me dio en un papel.

A los pocos días volví a ver su cara en la televisión. Había matado a un tal Tomás y Valiente en su despacho de la universidad. Se llamaba Jon Bienzobas y comprendí lo que no hace falta que siga explicando.

No están tan lejos, Susan. Sostienen al presidente que tanto te gusta. El año que tú ganaste el Oscar y el Donostia, este hijo de puta acribillaba a balazos a los que defendían la libertad que tanto añoras.

Francisco Tomás y Valiente


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