Anatomía de un conseguidor
Aldama, por desgracia, no es único en su especie y es que España es tierra de conseguidores. Los hay de acné tardío y risa tierna como el pisaverde del pequeño Nicolás. Los hay perdonavidas de gesto autocomplaciente como Correa, que mataría por un traje a medida en una sastrería de lujo del Barrio de Salamanca de Madrid. Los hay de costumbres disipadas y lengua de bocachancla como el amigo mediador del Tito Berni. Y los hay chulos lechuguinos de parroquia zamorana como Aldama. Todos ellos tienen algo en común: más allá de que a los cuatro les han pillado con el carrito cargado de helados, todos y cada uno de ellos sabían que podían conseguir........
