Qué podemos hacer con la mierdificación
Aunque pueda sonar vulgar, mierdificación es un término de uso cada vez más frecuente, sobre todo en lengua inglesa: enshitficación. Acuñada por el escritor y activista Cory Doctorow, esta palabra trata de describir la degradación continua que están sufriendo las plataformas digitales tras alcanzar cierta calidad.
El ejemplo más evidente es X, antes Twitter, pero lo hemos visto con otras redes sociales, tiendas online y servicios digitales. En su ensayo Mierdificación, recientemente publicado por la editorial Capitán Swing, se explican los procesos que viven estos negocios y lo que podemos hacer. Porque los usuarios mandamos aunque parezca lo contrario.
Pero más que como usuario, es algo que me preocupa considerablemente como persona que trabaja en medios. Sería hipócrita negar que un medio de comunicación tiene que funcionar en entornos de terceros para que le vaya muy bien: Google, IA, redes sociales… ¿Pero qué pasa cuando estos servicios van perdiendo utilidad? ¿O si deciden cambiar el algoritmo y perjudicarte? Quien da también puede quitar, y a veces lo hace de forma inmediata.
Siento que vivimos en espejismos, en periodos que cambian con rapidez, pero que al final todo se reduce a que alguien escribe y alguien lee. El deber del primero es hacerlo bien e interesar al segundo. Hay mil matices que añadir a esto que comento, pero sin esa base no existen los medios de comunicación.
La mierdificación se está agudizando a causa del devenir político de Estados Unidos y nuestro objetivo como medios es ser una referencia para la sociedad, aunque eso nos obligue a reinventarnos a diario y luchar con (y contra) gigantes.
