Las sanciones no existen… (1)
Ya la vida no es la misma; en el imaginario de millones hay una marca de arrechera, decepción, tristeza y en algunos casos, de odio, mucho odio, un rencor que sigue carcomiendo a una parte de los venezolanos.
No se me olvidan las lágrimas de aquella abuela, que sumergida en la soledad por la migración de sus hijos y nietos, me dijo que la vida no tenía sentido si no podía reunir nuevamente a su familia.
Cuando se fueron del país sus seres queridos, huyeron espantados por una hiperinflación que pulverizaba el salario al mejor estilo de la plataforma........
