El rey desmemoriado
El rey del norte se empeña en fijar su nombre para la posteridad en paredes en las que su apellido no aparecía. Como los antiguos emperadores mesopotámicos y egipcios de las primeras dinastías, busca donde grabar al menos sus iniciales, esté ocupado o no el espacio al que le haya puesto su ojo de terrófago inmobiliario. El ejemplo clásico de esta fijación ocurrió a finales del año pasado, cuando de un porrazo el famoso centro John F. Kennedy para las Artes Escénicas, ubicado en Washington, pasó a llamarse Centro Trump Kennedy.
Su eminencia no escatima........
